Hacia lo imposible de decir

He comprendido que cuando siento angustia, cuando experimento una sensación de terrorífica orfandad, cuando me abraza la desolación, lo que en realidad sucede es que me encuentro ante la carencia de un discurso, justamente porque cuando me siento así, busco desesperadamente un discurso en el cual sumergirme. Al hallarlo, suplico en lo más profundo que sea el verdadero, olvidando que lo verdadero no puede ser dicho. La mala suerte hace que siempre tropiece con alguno al cual alienarme, y con el tiempo me quejo por sostener un discurso que no me pertenece.
 
Hoy, ante esta desolación vislumbré, casi por casualidad, que soy más allá de lo simbólico; que soy allí..., en el silencio; y aunque descubrir esto no me da consuelo, pues en su cercanía me embarga la orfandad, comprendo que si tan sólo pudiera acercarme muy lentamente a lo imposible de decir, aún a pesar de tanto desamparo, hallaría lo que busco...